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viernes, 24 de enero de 2014

CONSEJOS PARA DEJAR DE FUMAR



Un plan para dejar de fumar se desarrolla en tres fases:

1. PREPARACIÓN:
  • Piense razones para dejar el tabaco y anótelas en una tarjeta que pueda llevar en el bolsillo.
  • Lleve un registro escrito de cuántos cigarrillos fuma al día y en qué momentos. Le ayudará a descubrir qué situaciones asocia usted con la necesidad de fumar.
  • Piense un día propicio para dejar de fumar y anótelo en el calendario.
  • Comunique esta decisión de dejar el tabaco a su médico, a sus familiares y amigos.
2. EL PRIMER DÍA:
  • Levántese un poco antes de lo habitual, haga un poco de ejercicio, beba mucho zumo y agua.
  • Salga de casa firmemente decidido a no fumar ni un cigarrillo, aunque sólo sea por ese día.
  • No lleve tabaco ni mechero encima.
  • Si el médico le ha puesto un tratamiento antitabaco, utilícelo siguiendo sus indicaciones.
  • Manténgase lo más activo posible, manos y boca deben estar ocupadas.
3. MANTENIMIENTO:
  • Trate de evitar las situaciones que tenga asociadas al tabaco: comidas copiosas, bebidas alcohólicas, situaciones sociales… Ponga en práctica estrategias para combatir los momentos críticos.
  • Si siente un deseo muy fuerte de fumar: inspire fuerte, deje que el aire limpio llene sus pulmones.
  • Practique alguna actividad física y cuide su dieta aumentando el consumo de fruta y verdura. Le ayudará a desintoxicarse y a controlar el peso.
  • No ceda ni en un cigarrillo.
  • Felicítese por cada día que sin tabaco.


TABACO Y SALUD


Cada año, millones de personas mueren en el mundo a causa del tabaco. Bajo la frialdad de esa cifra se esconde el sufrimiento de los enfermos fallecidos y de sus familias, por no hablar de un enorme perjuicio económico.
BENEFICIOS DE DEJAR DE FUMAR

  • PARA LA SALUD:
Dejar de fumar es la decisión más saludable que un fumador puede tomar en su vida. La mejoría se empieza a sentir nada más abandonar el tabaco y va aumentando gradualmente hasta que pasados unos quince años el riesgo de muerte del ex fumador se iguala con el de una persona que nunca haya fumado (vea el gráfico Lo que ocurre cuando no se fuma durante…). 
Las funciones cardiovasculares y respiratorias son las más beneficiadas, pero también los pacientes que padecen disfunción eréctil notarán una mejoría de su proceso.
  • PARA LA AUTOESTIMA:
Muchos fumadores se sienten preocupados por el hecho de estar "enganchados" al tabaco. Les irrita tener que estar pendientes de llevar siempre encima un paquete de tabaco y una caja de cerillas y no comprenden por qué, en muchos momentos de su vida diaria, les resulta tan necesario fumarse un cigarrillo. 
Dejar de fumar hace que estas personas se sientan más fuertes, pues han sido capaces de controlar su adicción, y les proporciona una nueva sensación de libertad. 
  • PARA EL BOLSILLO:
Dejar de fumar supone una reducción considerable de los gastos diarios. ¿Ha pensado alguna vez en lo que podría hacer con lo que se gasta en tabaco? Al cabo de un año, el dinero ahorrado le permitirá darse algún capricho que antes no podía permitirse.




  • PARA DISFRUTAR DE LA VIDA:
Al dejar de fumar, los ex fumadores experimentan un aumento de su capacidad respiratoria y una disminución de la fatiga. Esto les permite disfrutar de actividades que antes les resultaban penosas como practicar deportes, caminar, bailar, etc.
Por si esto fuera poco, la persona que deja de fumar experimenta a las pocas semanas una mejoría en sus sentidos del gusto y del olfato. En efecto, las sustancias oxidantes del humo del tabaco y el monóxido de carbono alteran las papilas gustativas de la lengua del fumador y las embotan, impidiendo que discrimine los distintos sabores. La percepción de los sabores agrio y salado es la que se ve más alterada en el fumador. 

miércoles, 22 de enero de 2014

ACTUACIÓN ANTE UNA QUEMADURA DOMÉSTICA



QUÉ HACER ANTE UNA QUEMADURA DOMÉSTICA

La plancha que se ha quedado encendida, el aceite que salta al freír el pescado, el agua demasiado caliente de un baño que prometía ser placentero... ¿Cuántas veces se ha quemado en casa tras un pequeño descuido? ¿Muchas más que en cualquier otro sitio? Según los especialistas, el 60% de las quemaduras que se atienden en los hospitales se producen en el hogar. Muchos de estos accidentes domésticos no tienen mayor importancia, sin embargo, algunos pueden acarrear importantes consecuencias para la salud, por lo que hay que saber cómo actuar.

QUEMADURAS DOMÉSTICAS MÁS COMUNES
  • Qué hay que hacer de forma inmediata:
Ya se trate de una quemadura térmica, eléctrica o química, lo primero es interrumpir el contacto entre el agente causante y el organismo. A continuación, se recomienda aplicar abundante agua fresca sobre la zona afectada "ya que esto permite retirar los restos del agente causante, disminuye la inflamación y alivia el dolor",
Si la lesión es leve, puede aplicarse un antiséptico y un apósito para reducir el riesgo de infecciones. Eso sí, hay que hacerlo unas horas después del accidente, cuando se haya reducido la inflamación y el dolor.
  • Cuándo hay que acudir al médico:
En general, las quemaduras extensas deben ser siempre atendidas en un centro sanitario. . No es lo mismo una quemadura solar que por agua hirviendo", También se recomienda pedir ayuda médica cuando las quemaduras se han producido por electricidad o tras haber ingerido sustancias corrosivas y si durante el accidente se han respirado humos.
Lo mismo ocurre en el caso de que hayan resultado afectadas la cara, genitales, pies o manos de la persona y siempre que el afectado padezca alguna enfermedad crónica grave, como una cardiopatía o un trastorno respiratorio.
En todos estos casos, es recomendable cubrir la zona quemada con paños mojados y trasladar al afectado al centro sanitario lo más rápidamente posible.
  • Grupos de riesgo
Los niños menores de 10 años y los ancianos mayores de 70 se consideran grupos de riesgo. "Los primeros tienen una curiosidad innata que puede llevarles a tocar cosas muy calientes, derramar líquidos que estaban en el fuego o jugar con cables. Los segundos pueden estar más despistados y no darse cuenta del riesgo", Además, ambos GRUPOS de edad pasan mucho tiempo en casa, por lo que su exposición a las fuentes que producen las quemaduras es mayor.
  • Ojo con las imprudencias
Hay determinadas situaciones que aumentan el riesgo de quemaduras. Por ejemplo, utilizar aparatos eléctricos en malas condiciones, almacenar productos tóxicos de limpieza en botellas iguales a la de las bebidas, o abrir una olla exprés de forma brusca aumenta las posibilidades de terminar con una lesión.
En el caso de los bebés, es fundamental comprobar la temperatura del agua del baño y de la comida que va a proporcionárseles porque hay riesgos importantes de quemaduras.
  • Mitos
Numerosos 'trucos' caseros prometen curas milagrosas para las quemaduras, pero los expertos advierten de que, en numerosas ocasiones, los riesgos de estos productos 'milagro' superan con mucho a sus riesgos. Por ejemplo, la lejía que algunos recomiendan "sólo sirve para abrasar aún más la zona alterada y aumentar la profundidad de la lesión",
Del mismo modo, la pasta de dientes que se utiliza a menudo por su efecto refrescante, lo único que consigue a medio plazo es "irritar la zona". "Agua, agua y agua, eso es lo mejor que puede aplicarse en los primeros momentos"