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viernes, 22 de abril de 2016


ICTUS. QUÉ ES Y CÓMO DETECTARLO

Un ictus es una alteración súbita de la circulación cerebral que afecta a una zona localizada del cerebro. Cuando se debe a una obstrucción de un vaso sanguíneo cerebral, sea por trombosis o por embolia, le llamamos ictus isquémico o infarto cerebral. Cuando lo que sucede es la rotura de un vaso sanguíneo entonces le llamamos ictus hemorrágico o derrame cerebral.

“Puede ocurrir a cualquier edad, es más frecuente en personas mayores pero puede ocurrir en una persona joven”.

No obstante, el ictus se puede prevenir controlando los factores de riesgo. Para el ictus isquémico son la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol alto, las enfermedades cardíacas (como la fibrilación auricular y las enfermedades de las válvulas del corazón), el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, ciertas drogas, el sedentarismo y la edad avanzada. En el caso del ictus hemorrágico son factores de riesgo importantes la hipertensión arterial y los aneurismas o malformaciones vasculares cerebrales que, si se detectan a tiempo, pueden tratarse para prevenir un ictus hemorrágico.

Detección del ictus

Es determinante el tiempo en el que se actúa ante un caso de ictus, ya que existen tratamientos que pueden evitar sus consecuencias si son aplicados por un neurólogo experto en las primeras horas del ictus. “El tiempo de demora en acudir a urgencias es crucial. Gran parte de los retrasos en el diagnóstico y el tratamiento se podrían evitar si el paciente, los familiares, o los testigos, supieran reconocer el ictus y llamar a los servicios de Emergencias”.
Cualquier persona es capaz de identificar que alguien está sufriendo un ictus con una prueba rápida y sencilla, en tres pasos, y en menos de un minuto. Es suficiente comprobar si al sonreír la boca se desvía, si al levantar ambos brazos uno de ellos cae hacia abajo, o si al intentar hablar no es capaz de pronunciar de forma coherente una frase sencilla.